martes, 23 de junio de 2009

AUTORRECHAZO

Poema de Autorrechazo


Estaba allí desde el primer momento,en la adrenalinaque circulaba por las venas de tus padrescuando hacían el amor para concebirte,y después en el fluidoque tu madre bombeaba a tu pequeño corazóncuando todavía eras sólo un parásito.
Llegué a ti antes de que pudieras hablar,antes aun de que pudieras entender algode lo que los otros te hablaban.
Estaba ya, cuando torpementeintentabas tus primeros pasosante la mirada burlona y divertida de todos.
Cuando estabas desprotegido y expuesto,cuando eras vulnerable y necesitado.
Aparecí en tu vidade la mano del pensamiento mágico,me acompañaban...las supersticiones y los conjuros,los fetiches y los amuletos...las buenas formas, las costumbres y la tradición...tus maestros, tus hermanos y tus amigos...
Antes de que supieras que yo existía,yo dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad.
Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está.
Yo te traje tus sentimientos de vergüenza,te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso,de feo,de estúpido,de desagradable.
Yo te colgué la etiqueta de “diferente”cuando te dije por primera vez al oídoque algo no andaba del todo bien contigo.
Existo desde antes de la conciencia,desde antes de la culpa,desde antes de la moralidad,desde los principios del tiempo,desde que Adán se avergonzó de su cuerpoal notar que estaba desnudo...y lo cubrió.
Soy el invitado no querido,el visitante no deseado,y sin embargosoy el primero en llegar y el último en irme.
Me he vuelto poderoso con el tiempo,escuchando los consejos de tus padres sobre cómotriunfar en la vida.
Observando los preceptos de tu religión,que te dicen qué hacer y qué no hacerpara poder ser aceptado por Dios en su seno.
Sufriendo las bromas cruelesde tus compañeros de colegio,cuando se reían de tus dificultades.Soportando las humillaciones de tus superiores.
Contemplando tu desgarbada imagen en el espejoy comparándola después con las de los “exitosos”que se muestran por televisión.
Y ahora, por fin.poderoso como soyy por el simple hechode ser mujer,de ser negro,de ser judío,de ser homosexual,de ser oriental,de ser discapacitado,de ser alto, petiso, o gordo...puedo transformarte...en un tacho de basura,en escoria,en un chivo expiatorio,en el responsable universal,en un malditobastardodesechable.
Generaciones y generaciones de hombres y mujeresme apoyan.
No puedes librarte de mí.
La pena que causo es tan insostenibleque para soportarme,deberás pasarme a tus hijos,para que ellos me pasen a los suyos,por los siglos de los siglos.
Para ayudarte a ti y a tu descendencia,me disfrazaré de perfeccionismo,de altos ideales,de autocrítica,de patriotismo,de moralidad,de buenas costumbres,de autocontrol.
La pena que te causo es tan intensaque querrás negarmey para esointentarás esconderme detrás de tus personajes,detrás de las drogas,detrás de tu lucha por el dinero,detrás de tus neurosisdetrás de tu sexualidad indiscriminada.
Pero no importa lo que hagas,no importa adónde vayas,yo estaré allísiempre allí.Porque viajo contigodía y nochesin descanso,sin límites.
Yo soy la causa principal de la dependencia,de la posesividad,del esfuerzo,de la inmoralidad,del miedo,de la violencia,del crimen,de la locura.
Yo te enseñé el miedo a ser rechazado,y condicioné tu existencia a ese miedo.
De mí dependes para seguir siendoesa persona buscada, deseada,aplaudida, gentil y agradableque hoy muestras a los otros.
De mí dependesporque yo soy el baúl en el que escondisteaquellas coas más desagradables,más ridículas,menos deseables de ti mismo.
Gracias a mí,has aprendido a conformartecon lo que la vida te da,porque después de todo,cualquier cosa que vivas será siempre másde lo que crees que mereces.¿Has adivinado, verdad?Soy el sentimiento de rechazo que sientes por ti mismo.
SOY... EL SENTIMIENTO DE RECHAZO QUE SIENTES POR TI MISMO.
Recuerda nuestra historia...
Todo empezó aquel día grisen que dejaste de decir orgulloso:¡YO SOY!y entre avergonzado y temeroso,bajaste la cabezay cambiaste tus dichos y actitudespor un pensamiento:YO DEBERIA SER...

De Leo Booth

lunes, 15 de junio de 2009

LA RABIA, EL ENFADO, LA HOSTILIDAD...

La rabia, el enfado, la hostilidad…
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles, Ética a Nicómaco.


La rabia, el enfado, la hostilidad, el resentimiento, envidia, celos… son sentimientos desagradables para el ser humano, a nadie le gusta enfadarse con un amigo o estar molesto e irritado con la pareja. Cuando percibimos alguna de estas emociones solemos sentirnos mal, culpables, y rápido nos aparece el pensamiento de “soy mala persona”. Pero estos mismos afectos negativos pueden ser positivos y beneficiosos para el ser humano, en grado moderado, si se consiguen tramitar y canalizar de forma adecuada, ya que para la supervivencia de la especie humana las emociones, la agresividad, ha sido necesaria y nos ha permitido la evolución y desarrollo de nuestro cerebro humano. Sin esta energía negativa estaríamos indefensos para enfrentar cualquier peligro externo o interno. Nos ayuda a luchar contra un peligro externo, en la época primitiva a luchar en la selva en la actualidad a luchar en el trabajo, y contra peligros internos, nos avisa de conflictos emocionales.
Aprender a identificar dichas emociones es importante, conocerse uno mismo y conocer a los demás a través de los sentimientos es lo que llamamos inteligencia emocional. Madurar sería desarrollar esta inteligencia emocional.



Yolanda Ruiz
Psicoterapeuta

http://www.yolandaruiz.es/

lunes, 4 de mayo de 2009

Nuestra dependencia infantil y la irracional exigencia de querer ser rescatados

Noticia extraída de la web elsiglodedurango.com.mx

Os paso una noticia extraída de la Web elsiglodedurango.com.mx que me ha parecido interesante, fue publicada el pasado día 24 de enero del 2008 por Jacinto Faya Viesca. Espero que os ayude.



Por: Por Jacinto Faya Viesca - 24 de ene de 2008.
?Cuando una persona es dueña absoluta de sí misma ? nos dicen los psicoanalistas Newman y Berkowitz ? cuando sabe sin duda alguna quién es, y es lo que es, está en condiciones de abrirse verdaderamente a los demás. Cuando dejamos de luchar para obtener de la gente lo que no nos pueden dar, podemos empezar a disfrutar aquello que pueden ofrecernos. El ser humano tiene la capacidad suficiente para compartir todo un mundo con sus semejantes, pero primero debe poder acceder a su propio mundo?.
Para lograr lo anterior, nos resulta indispensable tener la valentía necesaria para romper nuestros vínculos de dependencia infantil con nuestros padres, aun y cuando ya hayan fallecido. Como adultos, frecuentemente nos comportamos como niños indefensos, pues le tenemos un miedo terrible a quedarnos solos y en el desamparo. Pero una vez que nos hemos dado cuenta de que ya somos adultos, y que es imposible que nuestro padres nos quieran como nosotros de niños lo exigíamos, nos percataremos de que el único camino que nos queda es hacer a un lado estas exigencias irracionales y actuar como adultos. Si seguimos sintiendo como niños dependientes, nuestro comportamiento con los adultos no será una relación entre iguales.
Si pretendemos, ya de adultos, que nuestra relación con los demás tenga la intimidad o el cobijo de esa relación con nuestros padres cuando éramos niños, nos sentiremos muy mal, pues nuestro mundo sentimental infantil es imposible que siempre lo guardemos, y además, sería contraproducente, pues los otros no van a estar pendientes de curar nuestro desamparo y dependencia infantil. Pretender sentirnos seguros en nuestro mundo de adultos como cuando nos sentíamos en los brazos de nuestra madre, y exigir que se nos resuelvan nuestros problemas como se nos resolvían cuando éramos unos niños, es, verdaderamente, una locura. Y lo es, porque al final de estas irracionales exigencias se encuentra el querer desesperadamente tener la intimidad y amparo de volver a estar en el seno materno.
Si continuamos manteniendo nuestra dependencia infantil, es absolutamente lógico que temamos a la libertad, a la independencia, y a la responsabilidad. El mundo real, el mundo de adultos, no nos puede jamás garantizar la estabilidad, ni asegurarnos que nada malo nos pasará. Las desgracias, los fracasos, las pérdidas de todo tipo, se dan para todos nosotros. Pero es indispensable que tomemos conciencia, que nuestras relaciones con los demás, de adulto a adulto, pueden ser riquísimas en todos sentidos. Nacimos solos y moriremos solos. Pero mientras estemos con vida, contamos con lo necesario para hacerle frente a nuestra existencia.
Nada más dañino que pensar y sentir que necesitamos de un protector, como un padre sustituto, al igual que cuando éramos niños. Si en nuestra infancia no se nos hubiera protegido, habríamos fallecido en unos pocos días. Y ya de adultos, habrá ocasiones, como en una enfermedad o accidente, en que necesitemos la indispensable ayuda de otros, y que de no tenerla, podríamos dejar de existir. Sólo que ésta última consideración es muy distinta al adulto que ?siempre? quiere contar con la seguridad emocional de tener a su servicio uno a muchos protectores. De esta dependencia infantil, se deriva la conducta de muchos adultos de pasarse toda su vida buscando protectores, como si fueran niños de válidos y desamparados.
Muy seguramente, nos dice Critilo, en el fondo de esa búsqueda permanente de protectores, subyace un sentimiento muy profundo de que otros vengan hacía nosotros y nos rescaten. ¿Nos rescaten de qué? Por supuesto, que de nuestros sentimientos de invalidez, impotencia y desamparo. Y es que inconscientemente, pensamos que si ?otros? vienen y nos rescatan, es por el hecho de que sí valemos. Y como nuestro sentimiento es que valemos poco, al ser rescatados creemos (falsamente) tener la prueba de que sí valemos. Por su puesto, que este afán de ser rescatados responde a nuestra misma dependencia infantil; y por supuesto, también, de que si se diera ese supuesto rescate, no confirmaríamos nuestra valía ni se extinguiría nuestro sentimiento de dependencia infantil. No somos conscientes de que todos valemos por el solo hecho de ser personas y porque así lo hemos decidido nosotros.
¡Tengamos la bravura de vivir entre las dificultades luchando como adultos! ¡Tengamos la absoluta confianza de que cada uno de nosotros cuenta con lo propio, y que eso propio (fuerzas, educación, experiencia, carácter, etc.) es absolutamente suficiente para salir adelante!

Descargar noticia pdf



www.elsiglodedurango.com.mx

www.yolandaruiz.es

jueves, 23 de abril de 2009

Sentimientos aprendidos

Poema para la reflexión


Si los niños viven con crítica
Aprenden a condenar

Si los niños viven el ridículo
Aprenden a ser tímidos

Si los niños viven con vergüenza
Aprenden a sentirse culpables

Si los niños viven con tolerancia
Aprenden a ser pacientes

Si los niños viven con estímulo
Aprenden a confiar

Si los niños viven con alabanza
Aprenden a apreciar

Si los niños viven con honradez
Aprenden la justicia

Si los niños viven con seguridad
Aprenden a tener fe

Si los niños viven con aprobación
Aprenden a tener autoestima

Si los niños viven con aceptación y amistad
Aprenden a hallar amor en el mundo.



Autor desconocido
Espero que os guste y os ayude en vuestras reflexiones.
Descargar archivo en la Web.

jueves, 29 de mayo de 2008

Poema de Jorge Bucay - Quiero

Jorge Bucay, Psicoterapeuta y escritor de libros de autoayuda argentino ha escrito un poema precioso titulado Quiero, que habla de una forma de querer más madura y libre, sin condiciones ni necesidades.

Espero que la disfrutéis tanto como yo y os ayude a entender el amor de otra forma diferente.

Quiero

Quiero que me oigas sin juzgarme.
Quiero que opines in aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar
tus cosas en mí.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacer cargo de mí.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías
Que más te disgusten.
Que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas...
Que hoy puedes contar conmigo...

Sin condiciones

Jorge Bucay
Podéis descargar el poema desde la Web, descargar archivo.

Adaptación de AMC Gestión Personalizada sobre un diseño de Dzelque Blogger Templates 2008